¿Por qué apoyar el uso de Sustainable Aviation Fuel?

Combustible sostenible de aviación (SAF) es el término genérico que se utiliza para todos los combustibles de aviación que se producen sin el uso de combustibles fósiles, como el petróleo crudo o el gas natural. El SAF es un avance tecnológico decisivo para volar de forma más sostenible, es esencial para la transición energética en la aviación y puede incorporarse a operaciones de vuelo regulares sin necesidad de modificar la infraestructura existente.

En comparación con los combustibles fósiles, el SAF utilizado por Lufthansa Group, reduce las emisiones de CO2 en al menos un 80 %. Para reducir las emisiones de CO2 de sus vuelos, calculamos su consumo de combustible en función del vuelo elegido y nos aseguramos de que se utilice exactamente esta cantidad de SAF en futuros vuelos de Lufthansa Group, como máximo 6 meses después de su vuelo individual.

¿Por qué el SAF reduce las emisiones de dióxido de carbono al menos en un 80 %?

El combustible sostenible de aviación se produce mediante un proceso que ahorra recursos. Hay varios procesos de fabricación y es posible usar distintas materias primas como fuentes de energía. La generación de SAF actual que utiliza Lufthansa Group se produce principalmente a partir de residuos biogénicos, como aceites de cocina usados y grasas residuales.

Lo que lo hace especial es que, aunque la combustión de SAF y combustible fósil produce cantidades idénticas de CO2, el uso de SAF crea un ciclo de CO2: Como materia prima para la producción se utilizan residuos biogénicos (p. ej., aceites de cocina usados) que previamente han extraído CO2 de la atmósfera. En consecuencia, cuando se quema SAF, solo se emite la cantidad de CO2 que las materias primas eliminaron previamente de la atmósfera. Como aún se produce el CO2 durante el proceso de fabricación y entrega del SAF, este no reduce las emisiones de CO2 a lo largo de toda la cadena de suministro en un 100 % en comparación con el combustible fósil, pero sí al menos en un 80 %.

¿Por qué no se utiliza ya el SAF en todos los vuelos?

Actualmente, el SAF es entre tres y cinco veces más caro que los combustibles fósiles de aviación y aún no está disponible en cantidades suficientes como para que sea posible usar SAF en todos los vuelos. Lufthansa Group participa en numerosos proyectos para garantizar que los combustibles sostenibles de aviación estén disponibles en mayores cantidades lo antes posible. Cuanto más industrializada y ampliada sea la producción, más bajará el precio en el futuro.

Al menos un 80 % menos de emisiones de dióxido de carbono.

¿Cómo determina Lufthansa Group el sobreprecio del SAF?

Para su vuelo, calculamos el sobreprecio de la sustitución del combustible fósil por combustible sostenible de aviación.

Ejemplo:
Un vuelo de Frankfurt a Madrid emite aproximadamente 131 kg de CO2 por persona en Economy Class. Puede compensar parcialmente esta cantidad apoyando proyectos climáticos de alta calidad y reducir las emisiones de CO2 restantes mediante el uso de SAF. Al utilizar SAF, solo paga la diferencia entre el precio del combustible convencional y el precio del SAF.

Garantizamos que utilizaremos el SAF adquirido en nuestras operaciones de vuelo dentro de los seis meses posteriores al vuelo respectivo y, por lo tanto, reduciremos las emisiones de CO2 de vuelos futuros en la proporción correspondiente.

El SAF que compra como cliente/a se adquiere además de las obligaciones reglamentarias de Lufthansa Group y, por lo tanto, no se emplea para cumplir con las cuotas legales.

El SAF que usa Lufthansa Group se produce a partir de materias primas de acuerdo con la Directiva de Energías Renovables (2018/2001/UE, artículo 30) “RED II”. Todo el SAF que se utiliza logra una reducción de los gases de efecto invernadero de al menos el 80 %, certificada según el sistema ISCC o RSB. La parte renovable del producto se produce de manera sostenible y ética, mediante buenas prácticas agrícolas e industriales que cumplen con todos los derechos y leyes laborales aplicables, así como con todas las reglamentaciones medioambientales, incluidos, entre otros, los convenios n.º 105, 138 y 182 de la OIT. El producto y las materias primas cumplen con la legislación europea aplicable, en particular la última Directiva de Energías Renovables.