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Posibles causas del Síndrome de la clase turista

Un tiempo prolongado en posición sentada y sin moverse, como el que se pasa en un avión por ejemplo, reduce el flujo sanguíneo de retorno al corazón que, en situaciones normales, se genera de forma natural mediante el movimiento de los músculos. Esto puede dar lugar a una retención de líquidos, principalmente en las piernas. El aumento de la presión sobre los tejidos, a su vez, contribuye también a reducir el flujo sanguíneo de retorno.

Ocasionalmente, algunas personas pertenecientes a los distintos grupos de riesgo pueden llegar a generar un coágulo en la pared de la vena, que se conoce con el nombre de trombo y que constituye un obstáculo adicional para el retorno de la sangre.

En casos muy aislados, una parte del trombo puede llegar a desprenderse y alcanzar los pulmones a través del flujo sanguíneo. La obstrucción de un vaso sanguíneo debido al coágulo, puede afectar seriamente a la capacidad de bombeo del corazón. Esto es lo que se conoce con el nombre de embolia pulmonar, una patología que, en casos extremos, puede ocasionar incluso un paro cardíaco.

 
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Grupos de riesgo

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  • Personas con edad superior a 60 años
  • Personas con antecedentes de trombosis
  • Personas con sobrepeso
  • Mujeres embarazadas
  • Personas que padecen una enfermedad maligna
  • Mujeres fumadoras que toman anticonceptivos
  • Personas que han sido sometidas recientemente a una operación
  • Personas con problemas graves de coagulación
 
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Consejos para prevenir una trombosis

Las medias de compresión (preferiblemente pantys de compresión) pueden reducir considerablemente el riesgo de retención de líquidos en las piernas. En el caso de los grupos de riesgo, es conveniente utilizar unas medias a medida.

Intente permanecer físicamente activo durante el vuelo: puede participar, por ejemplo, en el programa de ejercicios “Flyrobic” de Lufthansa, que le ofrecemos a través de los monitores en nuestros vuelos intercontinentales.

Consuma abundante líquido durante el vuelo. Esto le permitirá compensar la deshidratación ocasionada por el ambiente seco que se respira en el interior de la cabina.

Reduzca al mínimo el consumo de bebidas alcohólicas y absténgase de ingerir somníferos y tranquilizantes.

Es conveniente que las personas más propensas consulten a su médico habitual antes de iniciar el viaje. En algunos casos puede requerirse la administración de un medicamento determinado para prevenir la formación de coágulos.